Aceite de oliva, ¿un consumo a la baja?

Su precio, sobre todo durante la crisis, fue el factor principal que hizo bajar el consumo de aceite de oliva en los hogares españoles. Ahora, sin embargo, no parece que se esté recuperando, lo que indica que además del factor económico también está influyendo una tendencia de cambio de hábitos alimentarios en las familias. Según un informe sobre el sector oleico con datos del Ministerio de Agricultura y de su Agencia de Información y Control Alimentario, el consumo de aceite de oliva ha caído casi un 20% en una década. El informe, presentado por la escuela de negocios EAE, también apunta a que los jóvenes se están alejando del modelo de dieta mediterránea. Si tenemos en cuenta que el aceite de oliva es uno de sus ingredientes estrella, entenderemos este descenso en su consumo.

Los jóvenes, además, son uno de los sectores de población que más sufre el impacto de la economía en sus bolsillos. Si comparamos el precio del litro de aceite en diez años, apreciamos una fuerte subida, de un 63%, algo que ha sucedido durante la crisis, lo que ha hecho abandonar su consumo a favor de otro tipo de aceites o grasas más baratas. Y es que los expertos coinciden en que los jóvenes priman la economía a la salud, una tendencia que se invierte si hablamos de franjas de edad más elevadas.

Invertir en salud

En cualquier caso, los expertos destacan las bondades del aceite de oliva, sobre todo el virgen extra, por lo que podemos tomarlo como una inversión en salud. Lo que lo caracteriza frente a otros aceites es su riqueza en ácido oleico (ácido graso monoinsaturado), que representa aproximadamente el 75% de su composición. En menor proporción, también contiene ácido linoleico y linolénico (ácidos grasos poliinsaturados) y, en una pequeña cantidad, ácido mítico (ácido graso saturado).

El aceite de oliva, especialmente el virgen, contiene otros nutrientes no grasos que, aunque se encuentran en muy pequeña cantidad, ejercen importantes efectos terapéuticos. Dentro de estos destacan la vitamina E y los compuestos fenólicos, de marcado efecto antioxidante y que, a través de diferentes mecanismos, refuerzan los efectos protectores de ácido oleico. También contiene betacarotenos y otros carotenoides que se transforman en vitamina A en el organismo. Son también potentes antioxidantes. Por último, al igual que otros aceites, el de oliva es una buena fuente de fitoesteroles, que son sustancias similares al colesterol, pero de origen vegetal y que tienen la capacidad de impedir la absorción intestinal del colesterol.

El aceite de oliva debería constituir la grasa principal de la dieta y utilizarse tanto en crudo como para cocinar.