Alimentos del mundo

Cada vez son más los alimentos que vamos incluyendo en nuestra dieta habitual pero que no forman parte de nuestra mediterránea, sino que provienen de distintos rincones del mundo. Si sabemos elegirlos bien estaremos incorporando más nutrientes y propiedades favorables para nuestro organismo ¡Conoce algunos de ellos!

  • Bimi: también conocido como broccolini, es una verdura de la familia de las crucíferas de origen japonés. Híbrido natural entre el brócoli y la col china kai-lan, que posee altos índices de vitaminas, minerales y compuestos bioactivos. Estas sustancias le otorgan una capacidad antiinflamatoria y antioxidante, que protegen al cuerpo frente a radicales libres y enfermedades cardiovasculares. Se puede consumir crudo o cocinado al vapor o plancha.
  • Calamansi: fruta de pequeño tamaño, híbrida natural de la mandarina y del kumquat originaria de Filipinas. Su sabor es como el de una naranja agria y tiene una potente fragancia cítrica. La fruta es rica en vitamina C, fósforo, calcio y hierro, con propiedades alcalinas, y beneficiosa para el fortalecimiento del sistema inmunológico. Se utiliza generalmente en salsas, como aderezo de pescados y ensaladas, repostería y además en cócteles.
  • Galanga: similar al jengibre, con tonos más rojizos, aromática pero con menos cítrico y matices resinosos. Se usa como especia y es típica en la cocina tailandesa. Contiene flavonoides y taninos, con propiedades similares al jengibre, es antiinflamatoria, digestiva, carminativa y antiséptica.
  • Kalettes: también llamadas flower sprouts, es una verdura “nueva” que cruza las propiedades y sabores de la col kale y la col de Bruselas. Parece una col pequeña con hojas verdes rizadas y vetas de color púrpura. Son de lo más versátiles, se pueden saltear, freír, hacer a la plancha, al horno, al vapor, crudas en ensalada… tienen un contenido interesante de fibra, calcio, hierro, vitaminas del grupo B, A y C.
  • Kuzu: es una raíz molida procedente de China y utilizada en su medicina tradicional. En la cocina japonesa se usa como espesante por su textura especial y su fácil digestión. Se trata de un alimento alcalinizante, que no contiene gluten y de sabor neutro. Ayuda a regular el funcionamiento intestinal y favorece, a su vez, una buena flora bacteriana. Se puede tomar disolviendo el polvo de raíz en un vaso de agua. Al calentarse coge una consistencia de gelatina. En la cocina es ideal para salsas, sopas, purés… en lugar de harinas y almidones.
  • Mamey: fruta de unos 15 cm originaria de Centroamérica. Destaca su gran aporte de vitamina A en forma de betacarotenos que mejoran la salud de la piel y la visión, vitamina C antioxidante, fundamental para la formación de colágeno, taninos, flavonoides y minerales como el magnesio y el potasio. La pulpa es anaranjada rojiza, aromática, sabrosa, muy dulce y untuosa, ideal para incluirla en batidos.
  • Okra: vaina de origen africano de color verde que recuerda a un pimiento pequeño, pero su sabor recuerda a la berenjena. Se puede consumir tanto cruda como cocida. En su interior contiene una sustancia mucilaginosa, rica en fibra soluble e insoluble, que se utiliza como espesante en la cocina. Esta sustancia protege la mucosa digestiva, disminuye el colesterol, controla los picos de azúcar y contribuye al control de peso. Además, es una fuente rica de vitaminas, minerales y flavonoides antioxidantes.
  • Yuba: es un derivado de la soja de color amarillento, también conocido como la nata de soja. Se trata de la fina capa que se forma en la superficie al hervir la bebida de soja, se retira y se conserva fresca o deshidratada en finas láminas. Usado especialmente en China y Japón incorporado en sopas y platos calientes, o frita. Tiene un alto contenido en proteínas y parte de grasas y carbohidratos. Por ello, es una opción muy interesante en la cocina vegana y vegetariana para reemplazar a la carne y el pescado.