Alimentos y toxicidad en niños

Aunque a partir de los seis meses son muchos los alimentos que los bebés pueden tomar, debemos tener muy en cuenta aquellos que, debido a su toxicidad, deben evitarse.

Años atrás, bien por desconocimiento o por una menor contaminación medioambiental, no hacía falta evitar algunos alimentos. Pero hoy en día, si bien para una persona adulta, por su peso o envergadura, puede no resultar tóxico un alimento, sí puede serlo para un niño pequeño.

  • Hortalizas: por su alto contenido en nitratos deben evitarse las espinacas, las acelgas y las borrajas antes de los 12 meses y, si se dan, no deben superar el 20% de la cantidad del plato. A partir del año y hasta los tres años, no deben alcanzar ni superar la ración diaria. Tampoco deben mantenerse a temperatura ambiente una vez cocidas, ya sean enteras o en puré; si no se consumen deberán conservarse en el frigorífico o el congelador. Los nitritos se transforman en nitratos en el organismo y, en altas concentraciones, pueden producir metahemoglobinemia, un trastorno que afecta a la distribución de oxígeno en el organismo, por ello la piel de los bebés adquiere una tonalidad azul (cianosis) que indica la alteración. El riesgo de padecerlo aumenta si el niño sufre una infección bacteriana gastrointestinal.
  • Carnes: los niños menores de seis años no deben comer carne de caza debido a que pueden quedar restos de plomo de la munición, lo que puede causar daño neuronal.
  • Pescados: por su alto contenido en mercurio deben evitarse pescados como el pez espada, el emperador, el atún (incluidas las conservas en lata), el salmón, la tintorera o el cazón. En niños de tres a 12 años, limitar a 50 gramos a la semana o a 100 gramos cada dos semanas. Debe evitarse el consumo de cabezas de gamba, langostinos, cigalas, etc. por su alto contenido en cadmio.
  • Miel: hay que evitarla en menores de 12 meses por el riesgo de intoxicación por botulismo.