Buddha bowl

Llevar a cabo una alimentación saludable no es sólo cuestión de ingerir alimentos de calidad; también es muy importante combinarlos de forma que sean saciantes, apetecibles y fáciles de elaborar (sobre todo cuando comemos de “tupper” o queremos hacer un plato único).  Por ello, ante estas necesidades, ha surgido una tendencia alimentaria que nos garantiza estos requisitos además de proporcionarnos una comida equilibrada, suficiente y atractiva a la vista: se trata de los Buddha Bowls.

¿Qué es un Buddha Bowl?

Aunque su nombre hace referencia a la forma cóncava de un bol, parecida al vientre redondo de un Buddha, esta tendencia se basa en la elaboración de un plato muy completo, que contiene hidratos de carbono, proteínas (animales o vegetales) y grasas saludables dispuestos en un solo bol, como si se tratara de un plato combinado en su versión más saludable y estética. Además, sus ingredientes se preparan de forma que se minimiza la pérdida de nutrientes (horno, vapor, plancha o crudos) e incluyen opciones omnívoras, vegetarianas o veganas, por lo que es una tendencia muy versátil y adaptable a todo tipo de personas y de comidas: desayunos, almuerzos y cenas.

¿Cómo se prepara un Buddha Bowl?

Un Buddha Bowl debe contener:

  • Vegetales: son la base del plato y entre ellos encontramos tanto vegetales crudos (rúcula, brotes verdes, col kale, espinacas, zanahoria, calabacín, pepino…), como vegetales y tubérculos cocidos como, por ejemplo: boniato, espárragos, judías verdes, coles de Bruselas, calabaza, etc.
  • Cereales: se emplean en su forma integral y entre ellos destacamos: arroz, quinoa, cuscús, trigo sarraceno, mijo o pasta.
  • Proteína: debe estar presente en todas las combinaciones, aunque las diferenciaremos según si su origen es animal o vegetal (apta para veganos).
  • Proteína animal: huevo duro o poché, queso, pollo, pescado blanco (merluza, bacalao…), marisco (gambas) o pescado azul (salmón, atún, etc.)
  • Proteína vegetal: legumbres (garbanzo, lentejas, judías, soja…) y sus derivados (tofu, tempeh, etc.)
  • Grasas saludables: entre los alimentos que las contienen destacamos el aguacate y los frutos secos (nueves, almendras, avellanas…), aunque también podemos utilizar aliños hechos con aceite de oliva, combinándolo con vinagre, zumo de lima o limón, humus, tahini, semillas y germinados.

Por último, hay que destacar que este tipo de preparaciones son muy fáciles de elaborar ya que se pueden preparar los alimentos cocidos con antelación (cocer patatas, boniatos, verduras, arroz o quinoa), o disponer de tarros de legumbres cocidas o latas de pescado y preparar los vegetales crudos para mezclarlo todo en el último momento, reduciendo así el tiempo que administramos en la cocina sin sacrificar nuestra salud.