Cómo asegurarse vacaciones perfectas

Parece demostrado que brindarle al cuerpo y a la mente unos días de vacaciones contribuye a sentirnos mejor y beneficia a nuestra salud. En concreto, parece hacernos menos vulnerables a sufrir enfermedades cardiovasculares y muerte prematura. Este efecto saludable se produce ya desde el segundo día de descansa, de manera que la salud mejora y también aumenta nuestra energía. El pico máximo de bienestar se alcanzaría, según una investigación de la universidad de Tampere (Finlandia) hacia el octavo día de vacaciones.

Por su parte, investigadores de las universidades de California y Harvard han demostrado que basta con seis días alejados de la rutina para que se modifiquen ciertos genes clave relacionados con la respuesta al estrés, la actividad del sistema inmune, a longevidad y la curación de heridas.

Un dato que pone de manifiesto esta investigación es que el efecto saludable de las vacaciones es el mismo tanto si duran ocho días como dos semanas, por lo que parecería lógico repartir las vacaciones de todo el año en periodos más cortos (al menos de ocho días, eso sí) que hacer un único descanso de 3 o 4 semanas, por ejemplo. Y lo llaman “efecto vacaciones”.

Salir de la zona de confort promueve las buenas ideas, ya que nos hace ser más flexibles mentalmente, algo relacionado con la creatividad.  De hecho, se ha demostrado que cuanto más tiempo pasa alguien fuera de su país, más capacidad de innovación desarrolla.

Otro dato interesante que arroja esta investigación es que debe dejarse lo mejor para el final: la llamada regla del peak end. Nuestra mente está configurada de manera que lo que ocurre al final de un periodo se recuerda mejor que lo del principio, por lo que cuanto más satisfactorio sea el final de las vacaciones mejores sensaciones nos dejará.