Cómo conseguir que tú bebé duerma

El recién nacido duerme de forma muy anárquica y no hace distinción entre el día y la noche. Esperar a que un recién nacido duerma más de tres o cuatro horas seguidas durante la noche es prácticamente una utopía. Pero aquí van unas recomendaciones para enseñarle a dormir. Primero de todo, conviene:

  • Que aprendan a distinguir entre estado de vigilia y de sueño, sacándoles de la cuna y espabilándolos cuando no estén dormidos.
  • Hacer que entiendan la diferencia entre el día y la noche dejando las persianas subidas mientras haya luz o acostumbrándolos a los ruidos habituales de una casa, como la televisión o la aspiradora. La oscuridad y el silencio absoluto se dejarán para la noche.
  • También ayuda utilizar dos lugares distintos para dormir. Por ejemplo. durante el día pueden dormir en una hamaquita o en el cochecito y por la noche en la cuna de su habitación.

Afortunadamente, existen unas reglas para lograr que el bebé adquiera un buen hábito de sueño, se duerma solito y no se desvele más de lo necesario. Estas reglas son de aplicación a partir de los tres o cuatro meses:

  • Ritual: totalmente imprescindible. Hay que mantener una rutina diaria. Esto significa que cada día a la hora de acostarlos hay que hacer lo mismo, en el mismo orden, y a la misma hora (por ejemplo, cena, baño, masaje…).
  • Vestimenta: su pijama debe ser cómodo y amplio, que abrigue lo suficiente para que no sea necesario taparles mucho, y de hacerlo que sea con una manta fina.
  • Habitación: a partir de los cuatro meses se recomienda que los pequeños duerman en su propio cuarto. Al llegar la hora de dormir, los padres se despedirán de él y, aunque llore al principio, se ha de dejar y supervisar para saber cómo y a qué hora logra conciliar el sueño. Si llora, uno puede quedarse a su lado, acompañarlo, pero sin hablarle, sin excitarlo, ponerle música o distraerlo. Hay que tratar de abandonar la habitación antes de que se duerma del todo. La habitación debe estar bien ventilada y a 20-23ºC.
  • Postura: los bebés han de dormir boca arriba, postura que les ayudará a dormir mejor y reducir el riesgo de que sufran el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). Es importante acordarnos de cambiarle la cabecita de lado de vez en cuando para evitar deformaciones craneales.

En conclusión: recuerda que la rutina es la mejor aliada a la hora de conciliar el sueño del bebé. Una rutina que debe mantenerse incluso cuando alguien se queda al cuidado de nuestro hijo o cuando le dejamos a dormir, por ejemplo, en casa de los abuelos.