Comprar con cabeza

Comprar comida es algo tan cotidiano y que repetimos tantas veces (al mes, a la semana, incluso al día…) que es normal que se haya convertido desde hace un tiempo en objeto de estudio por parte de los departamentos de marketing y psicología de las compañías. De ahí ha surgido el neuromarketing, una tendencia que, en los supermercados, por ejemplo, pero también en restaurantes y otro tipo de establecimientos, da pautas para su organización y la forma en que se disponen los productos, ya que se ha visto que es algo que influye directamente en cómo y cuánto compramos los consumidores. Y eso, claro, se traduce en beneficios. Para evitar caer en algunas de las “trampas” que nos ponen en nuestra visita al súper, aquí te ofrecemos algunas consejos:

  • Evita en lo posible utilizar carritos de la compra, mejor una cesta. Si vas a comprar poca cosa, intenta evitarlos. Y, recuerda, no entres en el juego del minicarrito para niños.
  • Haz una lista de la compra y no te salgas de ella. Con ello evitarás la compra de lo que no necesitas.
  • Presta atención al tamaño y el precio. Compara cuál tiene la mejor ratio cantidad precio.
  • Empieza por el fondo y vuelve hasta el principio. Hacerlo al revés supone avanzar más despacio y la posibilidad de mayores compras.
  • Empieza a mirar los estantes por la parte de abajo. Es donde normalmente está el mejor precio.
  • Intenta ir directamente a los sitios donde están los productos de tu lista. Si ves algo que te interesa en el trayecto, intenta meditar la compra para evitar la compra compulsiva.
  • Sigue el camino recto. Evita ir dos veces a una misma zona, ya que es más fácil caer en un producto que has visto dos veces mientras pasabas.
  • Lleva una calculadora. La del móvil, por ejemplo. Utilízala para calcular cuál es la mejor relación de precio entre ofertas, cantidades, etcétera.
  • Repasa todo lo comprado antes de pasar por caja. Si hay algo que no debiste elegir por innecesario, caro, etcétera, no nos ha de dar apuro dejarlo en caja, en lugar de pagarlo y llevarlo sin necesitarlo ni quererlo realmente.