¿Conoces el ruido blanco?

Por definición, el ruido blanco es aquel sonido que contiene todas las frecuencias a una misma potencia. Pero aquí nos referimos a ese ruido constante que no deja que se escuchen otros sonidos y cuyas ondas sonoras son capaces de envolvernos en una atmósfera casi de calma. Sería el sonido que producen muchos electrodomésticos cuando están en marcha (lavadora, secador…), la televisión cuando no está sintonizada (nieve en la pantalla y un sonido de fondo), un ventilador, la campana extractora de la cocina… El efecto auditivo que producen esos aparatos no es, en rigor, ruido blanco, pero se parece bastante a la definición que hemos dado al principio.

Efecto tranquilizador

El ruido blanco tiene la virtud de camuflar el resto de sonidos y ruidos con los que convivimos día a día, ofreciéndonos esa capacidad para tranquilizar a quien lo oye, puesto que es un sonido constante, que no produce grandes sobresaltos y que contribuye a apaciguar la mente.

También sería ruido blanco el que emiten algunos elementos de la naturaleza como la lluvia o las olas del mar. Son sonidos que a veces quedan ocultos tras otros mucho más estridentes y con los que nos hemos acostumbrado a convivir (vecinos, coches, camión de la basura…) pero que se ha visto que tiene un efecto relajante, sobre todo en los bebés, de ahí que lo utilicen muchos padres para tranquilizarles o intentar que se duerman, cuando otros “métodos” han fallado. Eso sí, los especialistas aconsejan no acostumbrarles demasiado a esta forma de dormirse, porque a la larga no sabrán hacerlo de otra forma forma, y se creará un mal hábito que nos costará revertir.