¿Deprimidos y sonrientes?

Son muchas las personas que pasan por una época difícil y que, lejos de pedir ayuda, se esfuerzan por disimular y hacer creer que todo les va bien, algo que, no sólo no las ayuda, sino que empeora el cuadro. Aunque los psiquiatras no han acuñado un término todavía para calificar esta situación, ya se empieza a escuchar la frase “depresión sonriente” para mencionarla.

Quienes ponen una sonrisa, cuando en realidad su estado de ánimo no va acorde con ella, se fuerzan porque piensan que no pueden permitirse caer, que han de seguir, que demasiadas cosas dependen de ellos, y van por la vida diciendo que todo va bien, que no les pasa nada. Pero, según los expertos, ocultar las emociones y evitar mostrarlas sinceramente dificulta mucho la mejora de quien sufre esta situación.

La llamada “depresión sonriente” sería más común, por tanto, en quienes tienden a anticiparse al desastre o al fracaso, a entrar en bucle y dar excesivas vueltas a los pensamientos, y que no encajan bien las críticas, humillaciones… También es más frecuente en hacer aquellos que son considerados como líderes o personas fuertes por los demás y que, por tanto, piensan que si están o se muestran decaídos o tristes sería un signo debilidad que no han de mostrar. También porque da cierta vergüenza. Y para confirmarlo, un estudio reciente del Instituto de Psiquiatría del King’s College que concluía que más de un 70% de las personas que padecen una depresión quiere esconder su problema porque han sufrido rechazo o discriminación en sus relaciones personas y/o laborales al mostrarse deprimidos. Del mismo modo, otra cifra vistosa, y es que se estima que muchas de las mujeres que sufren depresión posparto (un 20% de mujeres lo sufren) no lo dicen o intentan ocultarlo porque tienen miedo al qué dirán, a que sean consideradas malas “madres”.