En el desarrollo de una nueva vacuna antiacné

El acné no es una enfermedad potencialmente mortal, pero su carga psicológica es alta. Es difícil de ocultar y suele afectar la autoestima, especialmente en la adolescencia, período de importante desarrollo físico, emocional y social. Las lesiones y/o cicatrices pueden persistir en adultos.

Ahora, una investigación internacional publicada en la revista Journal of Investigative Dermatology ha demostrado por primera vez que los anticuerpos contra una toxina secretada por bacterias en el acné común pueden reducir la inflamación en las lesiones que produce esta enfermedad. Según apunta el estudio, este nuevo enfoque terapéutico es un “paso importante” para el desarrollo de una vacuna contra el acné.

“Los medicamentos actuales son insuficientes y pueden causar efectos secundarios difíciles de tolerar, que van desde la sequedad e irritación de la piel hasta la depresión, pensamientos suicidas y mayores tasas de defectos de nacimiento. Una vacuna contra el acné podría evitar los posibles efectos adversos de los retinoides y antibióticos tópicos o sistémicos, las opciones de tratamiento actuales”, indican los responsables del estudio.

Fuente: JANO