Falsos mitos sobre las emociones

A veces las emociones nos superan, no somos capaces de manejarlas y nos parece que dominan nuestros actos. El secreto está en saberlas gestionar, lo que no significa controlar, para utilizarlas en nuestro beneficio. Algunos falsos mitos que circulan sobre ellas y que conviene desterrar son:

  • “Emoción es lo contrario del pensamiento/razón”. La mente humana almacena paquetes de información que se denominan “esquemas emocionales” que incluyen datos de ambos canales que interactúan entre sí. Las emociones guían y dirigen al pensamiento y completan sus deficiencias, pero no son unas contrarias a otros.
  • “Las emociones son imparables”. La emoción prepara para actuar, pero no es conducta en sí misma. Así, por ejemplo, sentirse enfadado no es lo mismo que ser agresivo. El objetivo no es intentar que nuestras emociones estén sujetas a normas sociales, sino que lo estén nuestras conductas, y en eso somos responsables.
  • “Primero pensamos y después sentimos”. Estudios recientes en neurociencia demuestran que los centros emocionales del cerebro reciben y procesan la información de entrada antes de que lo hagan los centros responsables de la toma de decisiones y planificación relativas al razonamiento. Por ejemplo, podemos dar un salto atrás al ver una figura en el bosque para descubrir luego, tras un análisis más consciente y racional, que es una rama y no una serpiente.
  • “No se puede confiar en la emoción, sólo en la razón”. No sería adecuado confiar ciegamente en las emociones para determinar lo que vamos a hacer, pero sí confiar en ellas como fuentes de información sobre nuestras reacciones y lo que estamos vivenciando. Por tanto, no se deberían obviar, sin más.