Hiperlaxitud

Nuestras articulaciones están formadas por una serie de estructuras que les permiten el movimiento. Huesos, tendones y ligamentos son los componentes de las articulaciones que van a conferir mayor o menor rango de movimiento. Los tendones unen los músculos con los huesos mientras que los ligamentos son los que unen hueso con hueso. Cada una de estas estructuras está compuesta por diferentes elementos y entre ellos encontramos el colágeno y la elastina, que tienen una gran importancia en lo que a amplitud de movimiento se refiere.

Los ligamentos son estructuras no elásticas, pero sí tienen capacidad de elongarse, permitiendo así que se puedan realizar movimientos fisiológicos, pero impidiendo aquellos que podrían resultar lesivos. Cuando en una articulación el rango se excede de la normalidad, se habla entonces de hiperlaxitud.

Qué sucede

Esta patología, que acostumbra a ser benigna, afecta a un 10% de la población, generalmente en mayor proporción en las mujeres. Quien la sufre suele mencionar que es capaz de tocarse el antebrazo con el pulgar o doblar el dedo meñique hasta formar un ángulo de 90º. Estas maniobras no tienen por qué limitar el día a día, pero si esta persona practica deportes en los que necesita estabilidad, como puede ser el baloncesto o la carrera a pie, entre otros, el riesgo de lesión aumenta. En los deportes de contacto esta patología también puede traducirse en mayor número de lesiones. Las más habituales son luxaciones o entorsis articulares que suelen ser de repetición, y que en ocasiones acaban por requerir intervenciones quirúrgicas.

Ventajas e inconvenientes

Así como hay deportes en los que presentar hiperlaxitud puede resultar negativo para el deportista, hay otras actividades en las que se convierte en un factor positivo. Es el caso de la gimnasia, el baile o la acrobacia, ya que se “benefician” de este exceso de flexibilidad y permiten alcanzar posiciones y posturas extremas.

Para evitar las lesiones se recomienda reforzar las estructuras que ofrecen estabilidad como los músculos o tendones. Ejercicios con gomas en los que se “luche” contra la resistencia que proporcionan estos elementos es una opción muy válida. Complementarlo con ejercicios de propiocepción con el objetivo de mejorar el equilibrio, o el trabajo de fisioterapia son también recomendaciones para quienes quieren evitar lesiones.