Hipertensión en el niño

intoxicación en niñosLa hipertensión o presión arterial alta no es exclusivamente una patología del adulto. En la población infantil podemos encontrar dicha alteración en un 3% de los casos. Por este motivo, en las visitas rutinarias del pediatra, la tensión arterial se toma a partir de los 3 años de edad.

Es importante detectar a tiempo y controlar la presión en el niño y el adolescente y así evitar problemas cardiovasculares graves en la edad adulta.

Causas más frecuentes

En los menores de 10 años, la hipertensión suele ser consecuencia de alguna otra enfermedad y le damos el nombre de “hipertensión secundaria”.

Pero los niños a partir de los 6 años pueden desarrollar hipertensión sin que se pueda establecer una causa precisa y es lo que llamamos “hipertensión esencial”.

Cuando la presión alta no está relacionada con ninguna otra enfermedad como un mal funcionamiento de los riñones, una cardiopatía, alteraciones hormonales o la presencia de algún tumor, la subida de los niveles de presión arterial se asocian a varios factores:

Antecedentes familiares

-Obesidad.

-Sedentarismo: falta de ejercicio físico.

-Alimentación no equilibrada: exceso de sal y grasas.

-Niños nacidos con bajo peso o prematuros.

Síntomas

La presencia de hipertensión arterial se asocia, frecuentemente con cefaleas, mareos y náuseas. Además, el niño puede quejarse de estar muy cansado, con dificultades para concentrarse o dormir y presentar dolor en el pecho, epistaxis o sangrados nasales.

Diagnóstico

A través de un simple control se puede detectar la presión arterial elevada. Al medir los valores de presión, se debe tener en cuenta la edad, el sexo, el peso y la talla del niño. El pediatra dispone de unas tablas especiales para poder determinar si los valores están o no dentro de la normalidad.

La presión arterial alta en los niños se diagnostica al compararse con la presión arterial de otros niños de la misma edad. Por ejemplo, si un niño tiene la presión más alta que el 90% de los niños de su edad, se considera hipertenso.

En este momento se debe descartar que la hipertensión sea debida a otra enfermedad o bien sea una hipertensión esencial.

Tratamiento

Si hablamos de una hipertensión esencial y el niño no tiene otra enfermedad que le cause presión alta, el mejor tratamiento de inicio es el cambio en su estilo de vida. El pediatra le recomendará la moderación de la sal en la dieta así como minimizar la ingesta de grasas e incrementar el ejercicio físico.

En algunos casos, los cambios de hábitos pueden ser insuficientes y el pediatra puede recetar alguna medicina para controlar la presión arterial.

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