La importancia de hacer todas las comidas

¿Quién no se ha saltado alguna vez el desayuno antes de ir a trabajar o se ha ido a la cama sin cenar? Ya sea por llevar una vida ajetreada o por querer perder peso, si se hace de forma habitual puede tener consecuencias indeseadas para la salud y el metabolismo. Si deseas seguir un estilo de vida saludable toma nota de por qué es importante hacer todas las comidas del día.

  • Irritabilidad, cansancio y dolor de cabeza. Tener el hábito de saltarse comidas es una mala decisión. Al no comer, nuestro cuerpo se va quedando sin energía y se debilita poco a poco, con lo que es muy probable que nos sintamos fatigados, tengamos mal humor, dolor de cabeza, y podamos sufrir una bajada de tensión. Todo esto es el resultado de una hipoglucemia (bajada de los niveles de azúcar en sangre).

 Desequilibrio de nutrientes. Si olvidamos hacer todas las comidas diarias, no garantizamos todos los nutrientes esenciales para que nuestro cuerpo funcione adecuadamente. La cantidad de proteínas, vitaminas, minerales y otros se ve reducida, por ello nuestro rendimiento también disminuye, así como la concentración y la atención. Asimismo, puede causar náuseas y una bajada de defensas.

  • Menos comida, más peso. La idea de dejar de comer para perder peso es totalmente errónea. Cuando nos saltamos alguna comida y se reduce el aporte de calorías diarias, el metabolismo se desequilibra y se vuelve más lento, adaptándose a la nueva situación, lo que hace que gaste las calorías y libere la energía más lentamente, y no se pierda peso. Todo lo contrario, el metabolismo almacena más grasa.
  • Predilección por alimentos grasos, dulces y calóricos. Al saltarnos una comida, tenemos más ansiedad y nos decantamos por alimentos menos sanos y ricos en calorías. Aparte de recurrir a opciones con exceso de grasas y azúcares, en la siguiente comida necesitamos más cantidad de comida para quedarnos saciados.

¿Qué podemos hacer?

Lo mejor es seguir una dieta equilibrada en la que repartamos la ingesta en cinco comidas diarias y en la que predominen los alimentos integrales, verduras, hortalizas, frutas, frutos secos, lácteos bajos en grasa, legumbres, pescado, aceite de oliva, y el agua como bebida principal. Además, es importante llevar una vida activa, que implique la realización de ejercicio físico de forma habitual (mínimo 3 días a la semana).