Mente activa y en forma

Nuestra salud mental no depende sólo de la edad, sino de la capacidad de vivir de forma plena. De todas formas, sobre todo a partir de los 40 años es importante adquirir el hábito de practicar actividades mentales para mantener nuestra mente activa y en forma.

Cómo ejercitarla

Realizar una actividad psíquica regular, con ejercicios de tipo intelectual como leer, escribir, conversar, resolver crucigramas, sudokus, estudiar idiomas… y hoy en día aprovechar las múltiples aplicaciones para dispositivos móviles y juegos que nos permiten ejercitar la mente, tiene muchos beneficios para el cerebro. De hecho, se trata de practicar algún tipo de actividad que estimule la actividad psíquica ya que garantiza en gran medida que nuestro cerebro no se duerma ni se atrofie con el paso de los años.

Hábitos que afectan a la mente

Asimismo, todo lo que tenga que ver con el estilo de vida puede favorecer o perjudicar nuestra salud física, pero también mental.

-El estrés, en niveles extremos, puede llevar a pérdida de memoria y atención.

-Fumar impide la correcta oxigenación de las células del sistema nervioso, y produce radicales libres, sustancias tóxicas que oxidan las membranas celulares de las neuronas, produciendo deterioro mental.

-El consumo excesivo de alcohol afecta a las áreas cerebrales que regulan la memoria y la función del aprendizaje; además, puede provocar conductas violentas y depresiones.

-Dormir bien es básico para la salud y para desempeñar correctamente las actividades propias del día. El sueño cumple una función reguladora y reparadora del organismo y recarga el cerebro de sustancias estimulantes para su funcionamiento. Por tanto, no dormir bien altera la velocidad de los procesos intelectuales. En caso de dificultad para iniciar o mantener el sueño.

-Realizar ejercicio es un buen aliado de la salud mental, pues su práctica regular está asociada a un menor riesgo de sufrir Alzheimer, ya que favorece el consumo metabólico y el aumento del riego sanguíneo al cerebro.

-Una dieta equilibrada, en cambio, garantiza los nutrientes que nuestro cerebro necesita para funcionar correctamente Al mejorar los hábitos alimenticios, también lo hace el estado nutricional de las células que constituyen los tejidos (incluido el tejido cerebral).  Por ello se recomienda consumir preferentemente alimentos con antioxidantes, ya que el cerebro es el órgano del cuerpo más sensible a la oxidación, proceso que induce a la formación de radicales libres, que contribuyen al envejecimiento celular.

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