Niveles altos de hollín en la atmósfera se asocian con un tipo de ictus

La contaminación de los motores diésel (cuya mala combustión genera hollín) tiene una relación directa con el riesgo de ictus aterotrombótico, según un estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas, el Hospital del Mar y el Institut de Salut Global Barcelona. Estudios anteriores ya habían demostrado el aumento de la mortalidad por ictus a largo plazo por la contaminación atmosférica y la relación entre altos niveles de hollín en la atmósfera y muertes por patologías cardiovasculares. Ahora, los investigadores han comprobado cómo la presencia en el aire que respiramos de este elemento, procedente de la mala combustión de los motores diésel, actúa a corto plazo como desencadenante de un tipo concreto de ictus, el aterotrombótico, provocado por el desprendimiento de las placas de ateroma, que están formadas por colesterol, calcio y otras substancias que se acumulan en las arterias y provocan la oclusión del vaso.

Con este estudio se demuestra “que el efecto nocivo de los contaminantes ambientales para la salud de la población va mucho más allá de su impacto sobre los problemas respiratorios y el cáncer. Hemos demostrado que el aumento del carbón negro en el medio ambiente también afecta al sistema circulatorio cerebral incrementando el riesgo de sufrir un ictus”.

Fuente: JANO