Pechuga de pavo o… ¿qué comemos realmente?

Quienes quieren cuidar su alimentación y seguir una dieta saludable suelen tener en la nevera un paquete de lonchas de pechuga de pavo. Las introducimos en nuestra dieta porque están consideradas un alimento proteico, de carne magra con poco contenido graso. Sin embargo, ¿sabes realmente de qué está compuesto lo que compras bajo el nombre de “pavo”?

La pechuga de pavo en formato fiambre, que nos parece una opción sana para introducir en nuestros desayunos y tentempiés, es en realidad carne procesada elaborada con restos del producto que anuncian, con una serie de aditivos y tratada previamente a su consumo. Por tanto, cada vez se aleja más de lo que viene a ser pavo y se acerca más al resultado de una serie de ingredientes compactados y amalgamados en forma de lonchas.

Los ingredientes, el quid de la cuestión

Sin duda, la materia prima de las lonchas de pavo es carne procedente de este animal. No obstante, el tema que nos concierne es su proporción, pues lo más habitual es que nos encontremos con que los fiambres de pavo en los supermercados vayan desde el 50 al 70% de su composición total. Es decir, no es pavo 100%, como nos quieren hacer creer. Para reducir costes, las industrias añaden ingredientes más baratos y así reducen la cantidad de carne. El resto de ingredientes son: agua, sal, azúcar, dextrosa, proteína vegetal (normalmente de soja), leche en polvo, fécula (normalmente de patata), aromas y un sinfín de Es, estabilizadores, potenciadores de sabor, antioxidantes, conservantes…

No hay que leer solamente los claims publicitarios

Como se ha visto, además de leer la información nutricional y ver su contenido calórico y de dónde proceden las calorías, es igual de importante leer los ingredientes que componen el producto, así sabremos de qué tipo son los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas que consumimos, y podremos elegir aquellos embutidos que contengan menos ingredientes innecesarios añadidos.

Si queremos consumir pavo porque nos gusta y nos parece una opción ligera para nuestras tostadas y bocadillos, asegurémonos de que la carne de pavo supone por lo menos un 65-70% de su composición.

Alternativas saludables a la pechuga de pavo en los bocadillos

  • Aguacate a láminas con tomate
  • Atún con tomate
  • Tortilla
  • Queso fresco
  • Vegetal con queso
  • Humus de garbanzo o berenjena con tomate en tostada
  • Jamón ibérico (quitando la grasa visible)