¿Qué es un implante coclear?

La primera operación para implantar este tipo de dispositivo se llevó a cabo en el año 1957 y desde esa fecha han sido muchas las personas que han logrado recuperar la audición. En concreto, en España ya son más de 15.000.

Un poco de historia…

El primer implante coclear fue realizado por los doctores Djuro y Eyries el 25 de febrero de 1957 en Francia, y la operación consistió en insertar un único hilo de cobre en el interior de la cóclea (o caracol), situada en el oído interno, de un paciente con sordera total. En 1978, el profesor Graeme Clark llevó a cabo la primera intervención de un implante coclear multicanal, precursor de los actuales, con el que se podía captar el sonido con una calidad muy óptima. En la actualidad, esta técnica ha experimentado una gran evolución tecnológica, lo que ha permitido crear procesadores de sonido mucho más pequeños y eficaces que proporcionan al usuario una audición mejor.

En qué consiste este dispositivo

Tal y como explican desde la Federación de Asociaciones de Implantados Cocleares de España, es un dispositivo médico electrónico que sustituye la función del oído interno dañado. El implante coclear tiene dos partes: una externa llamada procesador de sonido, y una interna que se ubica en el oído interno, mediante una intervención quirúrgica sencilla. El procesador recoge y transmite el sonido, codificado digitalmente, a la parte interna del sistema, que convierte estas señales en impulsos eléctricos y estimula el nervio auditivo, que envía los impulsos al cerebro, donde se interpretan como sonido.

Quiénes pueden beneficiarse

Para ser candidato al implante es necesario e imprescindible cumplir los siguientes requisitos (que evolucionan en función de las investigaciones y de los resultados):

  • Sordera neurosensorial bilateral profunda o total.
  • Imposibilidad de beneficiarse de una prótesis auditiva convencional.
  • Convicción del paciente de que la mejoría auditiva que le aporte el Implante Coclear le beneficia personal y socialmente.

La importancia de la rehabilitación posterior

Desde la Federación insisten en la importancia de la rehabilitación posterior a la operación como garantía de éxito. Así, después de la intervención, la persona implantada debe asistir a sesiones de programación y ajuste del implante, además de realizar una rehabilitación auditiva en un centro especializado con el apoyo y seguimiento de un profesional en audiología.

Tras la operación y el proceso de adaptación, se consigue recuperar la capacidad auditiva, además de ser capaces de hablar y comprender el lenguaje de forma más fácil y clara.