Recuperar la merienda como cuando éramos niños

Aunque a muchos les parezca una cosa de niños, hay razones que hacen recomendable recuperar la merienda en la edad adulta. De hecho, se trata de una de las cinco comidas al día que aconsejan los expertos, pero es la menos valorada por la mayoría de la población. Según una reciente encuesta, a mayor edad, menos se merienda y con menor frecuencia se incluye fruta o verdura. Tanto es así, que a pesar de que en casi todos los niños realizan esta comida (95%), en el caso de las personas mayores (sobre todo si hablamos de más de 65 años) esta cifra se reduce a sólo un 36%.

Algunos motivos para incluirla

  • Es una buena oportunidad para incluir una de las cinco raciones de fruta y verdura diarias que se recomiendan consumir a diario.
  • Puede ayudar a llegar a la cena con menos hambre, lo que facilitará que ésta sea más ligera y, por tanto, más fácil de digerir, lo que favorecerá un sueño más reparador. En el caso de sobrepeso, es una manera de repartir la ingesta diaria y cenar menos.

Lo que sí y lo que no

No hay una regla inamovible de cómo debería ser una merienda pues dependerá de las características de la persona, de la actividad que realiza… pero sí que existiría unanimidad en cuanto a los alimentos que podrían componerla: fruta fresca y entera, lácteos (semidesnatados o enteros y siempre sin azúcar), frutos secos crudos o tostados (sin sal), frutas desecadas, pan/palitos/bocadillo (en este caso mejor sustituir el tradicional relleno de embutido y optar alguna vez a la semana por incluir pescados en conserva como el atún o las sardinas por ser buena fuente de vitaminas y ácidos grasos omega-3. De lo que se trata, en cualquier caso, es de desterrar la bollería industrial y optar por preparaciones caseras.