Si haces pasta, no cometas errores

Ante la necesidad de cocinar algo rápido y fácil, la mayoría de veces acabamos por hervir pasta y mezclarla con cualquier salsa ya preparada. Aunque aparentemente resulte tan sencillo: hervir agua, echar la pasta, escurrir y mezclar con salsa, cometemos pequeños errores que hacen que nuestra pasta no esté de 10. Para preparar un buen plato de pasta, tengamos en cuenta los siguientes consejos.

  • No escatimes en agua. La cantidad de agua donde se va a hervir la pasta debe ser abundante. Para no quedarnos cortos y evitar que la pasta nos quede apelmazada y pegada, calcularemos un litro de agua por cada 100 g de pasta.
  • Que hierva el agua, y luego echa la pasta. En la cocina hay que ser paciente y no anticipar procesos de elaboración. Espera a que el agua llegue a su punto de ebullición y luego echa la pasta. De este modo, quedará despegada, firme por fuera y cocida por dentro. También es importante ir removiéndola a menudo.
  • Añade la sal al agua cuando haya roto a hervir, no antes. Si se añade la sal antes, ralentizamos el punto de ebullición. Asimismo, la cantidad debe ser generosa, una cucharada sopera por cada litro de agua. Aunque parezca demasiado y nos parezca que estará salado, no es así. La mayor parte de la sal se quedará en el agua.
  • Ni aceite ni mantequilla en el agua de cocción. Es uno de los errores que más solemos cometer. El aceite hace que en la pasta se forme una película escurridiza que no le hace ningún favor. Impide que luego se impregne bien de la salsa que la acompaña.
  • No hay que tirar la pasta contra la pared para ver si está en su punto. Además de no ser nada higiénico y ensuciar más de lo que toca, no te asegura con certeza que esté bien cocida. Lo ideal es partirla y ver si tiene un puntito blanco en el centro o bien probarla y sabes cómo está de textura.
  • La pasta no espera a la salsa. Es importante tener la salsa preparada una vez la pasta llega a su punto de cocción y no tenerla esperando en el colador. Si se sirve con salsa caliente, ponla en una sartén, escurre la pasta un minuto antes de lo que toca para evitar que se pase, incorpora la pasta a la sartén y saltéala.
  • Reserva una parte del agua de cocción. Antes de escurrir la pasta y saltearla con la salsa, guarda un cacito del agua. Cuando se saltee la pasta, echa un poco del agua para que el plato sea más sabroso. También te irá estupendamente si la salsa ha quedado un poco seca. La pasta suelta almidón al cocinarse y así se ligan mejor las salsas y que tengan un resultado más meloso.

Qué tiene la pasta

La composición y el valor nutricional de cada pasta variará según la harina de partida, de si está rellena, enriquecida, etc. Sin embargo, en todas ellas los hidratos de carbono complejos (almidones) son el nutriente más abundante, seguido de la proteína. No tienen casi nada de grasa (1,5 g/100 g). La opción integral siempre es más rica en fibra, vitaminas y minerales. Se aconseja consumir pasta semanalmente, de dos a tres veces, alternando con arroz y legumbres.