Tomar fruta ya cortada

Tomar fruta natural es uno de los hábitos nutricionales más importantes, pues son una excelente fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes. Sin embargo, el ritmo de vida actual hace que le dediquemos menos tiempo a la comida y comamos con prisas, por lo que acabamos apostando por alimentos ya preparados y, en el caso de la fruta, por fruta ya pelada, cortada y envasada, lista para comer. Es cierto que ahorramos tiempo y estamos tranquilos sabiendo que lo que comemos es sano. Pero también lo es que no siempre es adecuado comer fruta ya cortada.

Un concepto que hay que tener muy claro es que la fruta, si la compramos ya pelada y cortada, perderá parte de sus vitaminas y se oxidará, que no quiere decir que sea perjudicial, pero sí que obtendremos menos propiedades de la misma pieza de fruta que si la comprásemos con piel y la pelásemos al momento de consumirla. Esto sucede en las frutas que encontramos en pequeñas bandejas tapadas con film o en vasos de plástico que podemos comprar en las fruterías o en los bufés de desayuno, aunque también entran en juego otros factores:

  • Llevar una correcta higienización. Las frutas en el campo están en contacto con el suelo, los abonos y las heces de aves u otros animales, por lo que hay que limpiar muy bien las frutas que van a ser vendidas ya cortadas. En el caso que nos ocupa, que la fruta no está envasada de forma hermética ni ha pasado por procesos de higienización industriales, si no se limpia bien y no se desinfecta antes de cortarla, las bacterias pueden pasar al interior y causarnos una toxiinfección.
  • Buena manipulación. Quienes manipulen la fruta en todo el proceso, han de tener el certificado de manipulación de alimentos y ser muy higiénicos, ya que podría darse el caso de que no se lavasen las manos al salir del baño, fuesen portadores de salmonella y cogiéramos una salmonelosis.
  • Respetar la cadena de frío. Las frutas una vez cortadas no deben estar a temperatura ambiente sino siempre refrigeradas, especialmente en las épocas de calor. Si no se refrigeran, se produce el pardeamiento enzimático, la fruta se oxida y se oscurece y pierde propiedades, lo que afecta al aspecto y sabor. Asimismo, si antes de cortar una fruta no se desinfecta bien y no se conserva en frío, las bacterias que pueda haber en el exterior pasen al interior del fruto y se reproducen mucho más rápido por estar a temperatura ambiente.

Sabías que…

En las frutas ácidas (naranja, pomelo, piña, kiwi…), el ácido proporciona al fruto una cierta protección ante los microorganismos, por lo que la contaminación de éstas si están ya cortadas es más difícil. No obstante, siempre hay que hacer una buena manipulación de las frutas, respetar las normas de higiene, evitar la contaminación cruzada y no romper la cadena de frío. Además de tener en cuenta estos aspectos básicos, como consumidores usaremos guantes de plástico al escoger y comprar la fruta y tendremos que lavar cualquier fruta antes de consumirla.