10 consejos para ser un gamer responsable

La Asociación Española de Videojuegos (AEVI) ha publicado recientemente un decálogo y un vídeo dinámico sobre el uso adecuado de los videojuegos para los gamers más jóvenes. Ambas iniciativas forman parte del proyecto “The Good Gamer”. Se pretende reivindicar los valores de los videojuegos y promover la responsabilidad social de su uso, informando a los mismos usuarios, padres, educadores, profesionales de las ciencias de la salud, etc. Es importante recordar que sólo en España hay 17 millones de gamers.

Algunas de las acciones hasta ahora impulsadas desde la industria del videojuego para crear un entorno de diversión seguro son los sistemas de control parental (que permiten establecer límites de tiempo previamente consensuados) y código PEGI (Pan European Game Information, que especifica la edad de uso recomendada y el contenido específico).

Decálogo del buen gamer

  • Diviértete y aprende. Jugar es la mejor manera de aprender. Matemáticas, biología, idiomas, historia… están escondidas tras los videojuegos. Pide asesoramiento a tus padres o profesores.
  • Respeta al resto de jugadores. Detrás de los avatares hay personas de carne y hueso: trata como te gustaría que te tratares.
  • Alégrate de las victorias de tus contrincantes. A veces se gana y otras se pierde, aprende de ambas.
  • Elige los mejores videojuegos para tu edad. Revisa el código PEGI.
  • Comparte tu afición. Juega con tu familia y amigos y comparte tus progresos.
  • Primero las tareas escolares y las de casa. Establece con tus padres cuándo y cuánto puedes jugar y respeta lo acordado.
  • Elige bien a tus amigos virtuales. Cuidado con los desconocidos. Nunca compartas datos personales o ubicación.
  • Consulta con tus padres antes de aceptar una invitación de juego, antes de comprar o descargarte un juego o hacer pagos por internet. Consulta con ellos todo lo que te parezca extraño.
  • Compra los videojuegos en tiendas oficiales y descáratelos en portales online autorizados. Así evitarás virus o enlaces peligrosos.
  • No confundas realidad y ficción. Cuando terminas de jugar, lo que te rodea es tu verdadero mundo.