Ácido lipoico, el componente que se esconde detrás de productos “quemagrasa”

Tras la muerte de una enfermera por la toma de un producto que contenía ácido alfa lipoico (ALA), esta sustancia ha generado revuelo entre los consumidores y prescriptores. El motivo es que se trata de un componente presente en suplementos “quema grasa” que se venden sin receta médica, por lo que sus efectos pueden ser nocivos si se ingiere en cantidades excesivas.

¿Cómo actúa el ácido lipoico?

Este componente, presente en nuestro organismo en pequeñas cantidades, es un ácido anfipático, lo que significa que, al disolverse tanto en medio acuoso como en medio graso, su efecto es muy potente y actúa en cualquier parte y a cualquier nivel celular de nuestro organismo. Este compuesto se comporta como antioxidante universal, neutralizando los radicales libres que se producen por estrés oxidativo, por lo que se relaciona con efectos beneficiosos en la prevención de enfermedades neurodegenerativas.

Por otra parte, ayuda a metabolizar la glucosa en sangre simulando la función de la insulina e influyendo así en el control y la pérdida de peso.

 ¿Dónde podemos encontrarlo?

Esta sustancia se encuentra de manera abundante en varios alimentos como: carnes rojas, levadura de cerveza, germen de trigo, espinacas, brócoli, guisantes, coles de Bruselas, remolachas y arroz integral, entre otros. Sin embargo, su efecto antioxidante se logra a partir de la ingesta de 100 mg/ día, por lo que, debido a que la cantidad aportada por la dieta puede ser escasa, muchos usuarios tienden a recurrir a la toma de suplementos alimentarios para llegar a dosis de 300 mg diarios (cantidad recomendada por la mayoría de los fabricantes de suplementos) sin tener en cuenta que existen dosis y formas químicas del ácido lipoico que pueden ser nocivas para la salud.

¿Es seguro tomar productos que lo contengan?

Como hemos dicho, una ingesta excesiva o inadecuada de ácido lipoico puede provocar efectos secundarios como dolor de cabeza, sensación de hormigueo, erupciones en la piel o calambres musculares, siendo la muerte por fallo hepático el efecto más aislado ya que para ello se deberían ingerir entre 60 a 100 veces más la dosis recomendada, es decir, unos 2000-3000 mg diarios.

Además, se desaconseja su toma en personas con tratamiento con antidiabéticos y personas con una deficiencia de tiamina (en alcoholismo)

Por último, hay que decir que la gran mayoría de estudios que han analizado los efectos de este componente han sido realizados en modelos animales y celulares por lo que no se pueden extrapolar los beneficios en humanos. Asimismo, debido a que su evidencia sobre su efecto quemagrasasa y su dosis terapéutica es muy escasa, no es recomendable tomar ningún tipo de suplemento que contenga esta sustancia sin la supervisión y la prescripción de un médico especialista.