Alimentos procesados que sí puedes comer

Ante la creciente oferta de productos ultraprocesados que nos ofrece la industria alimentaria ha nacido una nueva corriente de consumidores preocupados por su salud que abogan por evitar este tipo de productos, priorizando el consumo de alimentos reales o “real food” y evitando cualquier tipo de ultraprocesado industrial, cuyos efectos en la salud ya se ha demostrado que son nocivos a largo plazo, ya sea por su exceso de grasas saturadas, azúcares o por su elevada densidad calórica.

Sin embargo, hay que distinguir entre los alimentos ultraprocesados y los procesados, que son aquellos cuya elaboración no implica la adición de azúcares ni grasas por lo que son opciones saludables que podemos encontrar en un supermercado y que podemos incluir en nuestra cesta de la compra sin remordimientos:

Derivados lácteos: yogures y quesos (no untables)

Los yogures son lácteos que podemos consumir de forma habitual siempre y cuando sus ingredientes sólo contengan leche pasteurizada y fermentos lácteos, por lo que habrá que evitar los yogures con sabores de frutas o de otro tipo que contengan azúcares o edulcorantes añadidos.

Por otra parte, los quesos son otro lácteo cuyo proceso incluye la fermentación o el curado, excluyendo dentro de este grupo, los quesos untables y algunos quesos rallados ya que incluyen otras grasas adicionadas que no son derivadas de la leche

Legumbres en bote

En estos casos, las legumbres están simplemente cocidas y conservadas en su propio líquido de cocción junto con algún conservante y un poco de sal. No obstante, debemos descartar toda legumbre que lleve otros ingredientes como las fabadas y otros platos preparados y comercializados normalmente en latas.

Conservas de pescado o de verduras

Los pescados y mariscos enlatados pueden llevar escabeches y aceites para su conservación. Sin embargo, es mejor priorizar este tipo de conservas al natural o en aceite de oliva. Entre estas conservas podemos encontrar: atún, bonito, caballa, sardinas, berberechos, boquerones (en vinagre), almejas o mejillones.

Por otra parte, también están las conservas de verduras saludables, tales como espárragos, pimientos del piquillo, tomate al natural o guisantes.

Gazpacho y cremas de verduras

En los supermercados ya existen opciones de cremas de verduras, gazpachos o salmorejos cuyo etiquetado de ingredientes incluye simplemente verduras, agua, sal u otras especias, aceite de oliva y algún conservante, por lo que nos pueden sacar de un apuro de vez en cuando si no tenemos tiempo de cocinar un primer plato.

Verduras y pescados congelados

En la sección de congelados, descartando platos precocinados (espinacas con bechamel, lasañas, croquetas, etc.), también podemos encontrar bolsas con verduras (menestras de verduras, salteados, judías verdes, alcachofas, etc.) previamente cocidas y congeladas para que conserven todas su propiedades y se puedan volver a cocer en casa unos minutos (en sartén o hervidas) directamente sin descongelar.

En el caso de los mariscos como los langostinos o ciertos pescados que han estado ultracongelados en alta mar, se deben descongelar previamente y cocinar al gusto como si fuera un pescado fresco.