Alternativas al café

Ya sea para empezar el día o en cualquier tentempié, el café es una de las bebidas más utilizadas, no sólo porque es uno de los estimulantes más efectivos que existen (por su contenido en cafeína) sino porque se trata de una bebida cuyo consumo es muy propio de nuestra cultura y que, además, permite muchas variantes: con o sin leche, con bebidas vegetales, con azúcar, etc.

Sin embargo, cuando se trata de mantenernos despiertos y activos tanto física como mentalmente, existen otras bebidas derivadas del té u otras plantas que, además de contener sustancias estimulantes, pueden ejercer efectos beneficiosos en nuestra salud.

Té verde

El té verde es una infusión con un contenido en cafeína menor que el café: una taza contiene unos 30-40 mg de cafeína, un tercio de lo que contiene una taza de café. Sin embargo, esta infusión posee un aminoácido denominado L-teanina con implicaciones a nivel cerebral ya que aumenta la concentración, postergando la somnolencia y ayudando a nuestro rendimiento mental sin provocar nerviosismo.

Té Matcha

Dentro de las variedades de té verde, el té Matcha posee más cafeína que el té verde y otras sustancias como las catequinas, unos polifenoles que protegen contra algunas enfermedades neurodegenerativas. Por ello, para obtener los mismos efectos que cualquier té verde, se necesita menor cantidad de té Matcha (unos 2 gramos por taza son suficientes).

Mate

La infusión de yerba mate es una de las más consumidas en Uruguay y Argentina, aunque hoy en día también podemos encontrar esta infusión de hojas secas en establecimientos especializados en nuestro país.

Entre sus compuestos destacan la cafeína (contiene unos 68 miligramos por cada 100 ml) y sus polifenoles con acción antioxidante beneficiosa para la salud cardiovascular ya que mejora el perfil lipídico (disminuye la oxidación de colesterol LDL)

Té de Rhodiola

Esta bebida se elabora con agua y raíz de Rhodiola rosea, una planta medicinal que contiene multitud de fitonutrientes antioxidantes que también ejercen una actividad adaptógena, es decir, ayuda a mitigar el estrés y la fatiga por lo que mejora el rendimiento físico e intelectual con la ventaja de que no provoca nerviosismo ni insomnio.