Cereales y dieta infantil: más allá del trigo y el arroz

Un plato de espaguetis, de macarrones, de arroz con tomate… es irresistible para la gran mayoría de niños. En todos, el cereal es el ingrediente estrella, pero ¿por qué los limitamos sólo a descubrir el sabor y las posibilidades culinarias del trigo y al arroz?

Te animamos a que descubran otros cereales.

 Mijo

El mijo es un cereal que se consume habitualmente en Oriente con un aporte calórico similar al del arroz. Es una excelente fuente de hidratos de carbono, contiene vitaminas del grupo B y destaca por el aporte de hierro y magnesio. No contiene gluten por lo que puede consumirlo los celiacos y su textura compacta lo hace ideal para hacer croquetas, hamburguesas o pasteles vegetales.

Idea: Croquetas de mijo.

Centeno

Al igual que el mijo, los granos de centeno son ricos en hidratos de carbono (60-70%), que además proporciona una cantidad nada despreciable de proteica (10-15%). Como el resto de cereales es una buena fuente de vitaminas del grupo B y destaca por el aporte de cobre, hierro, zinc, magnesio y potasio. Además su contenido en fibra tanto soluble como insoluble lo convierten en un alimento que ayuda a combatir el estreñimiento. Aunque generalmente se toma en forma de pan de centeno o como cereal de desayuno, también puede cocerse y consumirse tal cual, combinados con verduras, carnes u otros alimentos.

Idea: Bocadillo de pan de centeno con queso fresco, tomate y aguacate.

Kamut

El trigo kamut o trigo Khorasan es una variedad de trigo ancestral de gran valor nutricional. Constituye una buena fuente energética y nutritiva, ya que su grano, además de carbohidratos, concentra gran variedad de nutrientes como proteínas, lípidos, vitamina E, B1, B2, B3, potasio, fósforo y magnesio.  Como valor añadido, destaca que tiene un contenido proteico mayor que el del trigo común. Es ligeramente dulce, y con él se elaboran panes, galletas y otros productos de panadería.

Idea: Bizcocho de kamut y zanahoria.

Quinoa

La quinoa es un cereal originario de los Andes. En nuestro país su consumo ha aumentado en los últimos años, pues tiene un sabor suave, y permite preparar los mismos platos que elaboraríamos con el arroz. Los granos de quinoa deben lavarse antes de consumirse, pues están cubiertos por una resina que debe desecharse. Desde un punto de vista nutritivo, la quinoa puede constituir una buena base calórica en la dieta diaria, por su alto contenido en hidratos de carbono (50 o 70%). Contiene poca grasa y una mayor calidad proteica que otros cereales. Destaca por su contenido en ácido fólico y niacina, y en minerales como el calcio, el fósforo, el magnesio y el potasio.

Idea: Salteado de quinoa con verduras y gambas.