Dátiles y otros alimentos endulzantes para sustituir el azúcar

Ya son muchos los amantes del azúcar que, sabiendo las consecuencias del exceso de este ingrediente en nuestra salud, se han planteado el uso de otras alternativas más saludables para endulzar sus elaboraciones y bebidas. De hecho, en el mundo de la repostería casera en su versión “healthy” está altamente extendida la utilización de pasta de dátiles para elaborar bizcochos, pasteles y otras preparaciones. Por ello, además de los dátiles, mencionaremos algunos alimentos que podemos utilizar para sustituir el azúcar refinado.

Dátiles, el ingrediente estrella

Los dátiles son frutos desecados con una importante densidad de nutrientes debido a que poseen un reducido contenido acuoso. De hecho, son frutos bastante calóricos (100 gramos aportan unas 288 Kcal) aunque lo más destacable es su contenido en azúcares (un 63%) en forma de glucosa y fructosa que son los responsables de su dulce sabor y, por ende, de su aplicación en repostería en sustitución del azúcar común. Además, contienen fibra (7,1 g/100 g) y cantidades interesantes de potasio y magnesio, indispensables para el correcto funcionamiento muscular: por ello también están especialmente indicados para personas deportistas.

En cualquier caso, los dátiles se pueden hidratar y procesar en una trituradora para formar una pasta de dátil que podemos añadir a multitud de preparaciones (bizcochos, barritas, yogures, etc.) ya que su equivalencia aproximada es: 100 g de azúcar se pueden sustituir por unos 60-70 g de dátiles.

Plátano maduro

Se trata de otra alternativa que podemos utilizar para endulzar bizcochos o yogures, ya que también posee un elevado contenido en azúcares (entre un 12 y un 16%). Sin embargo, si queremos utilizar el plátano como endulzante, es mejor utilizar los maduros ya que contienen más sacarosa que los plátanos verdes. En cuanto a su equivalencia, podríamos utilizar unos 200 g de plátano maduro para sustituir 100 g de azúcar blanco.

Calabaza o boniato asado

Estos dos vegetales también son aptos para utilizar en la elaboración de dulces caseros ya que contienen azúcares en las siguientes proporciones: 7% el boniato y un 3% la calabaza. Ambos se pueden cocer al horno y triturar en forma de pasta para incorporarlos en las masas de bizcochos, magdalenas o brownies para minimizar el consumo de azúcar. Asimismo, la calabaza está ganando adeptos entre los cafeteros ya que, aunque parezca sorprendente, hay personas que utilizan la calabaza cocida para endulzar incluso el café.

Frutas desecadas

En este grupo de alimentos incluimos los orejones, las uvas pasas, las ciruelas o los higos secos que ya son ingredientes que encontramos de forma habitual en algunas recetas de dulces tradicionales como los puddings, el muesli, el pan de higos, algunos panecillos de canela o en barritas energéticas. En cuanto a su composición, las frutas secas tienen un promedio de 50-70% de azúcares, sin olvidar un elevado contenido en fibra: 100 g de ciruelas aportan 18 g de fibra, es decir el 70% de la cantidad diaria recomendada, por lo que resultan útiles también para evitar el estreñimiento.