Dietas, evita el efecto rebote

Agua_dieta_259X178Para adelgazar sin volver a recuperar peso no necesitas pasar hambre. La fórmula que funciona es seguir dietas equilibradas e hipocalóricas, combinadas con una actividad física regular y periódica. Se trata, por tanto, de evitar entrar en la espiral de perder peso y recuperarlo rápidamente, sometiendo a nuestro organismo a épocas de dietas estrictas combinadas con otras de excesos. A cambio, se trata de establecer un ritmo de comidas que se pueda cumplir con regularidad en el tiempo.

Algunas claves para perder peso sin recuperarlo

Alimentos variados: la dieta ha de ser variada e incluir cereales (pasta, arroz, pan), legumbres, tubérculos (patata), huevos, carnes, pescados, lácteos, fruta y verdura.

Controla las cantidades: no se trata de pasar hambre sino de evitar llegar a una sensación de plenitud extrema.

Reduce el azúcar: pasteles, galletas, chocolate… se consideran alimentos superfluos de los que se puede prescindir por su aporte excesivo de calorías a la dieta, en forma de azúcares simples y grasa saturada. Resérvalos para ocasiones especiales ya que no deben suponer más del 10% de nuestra dieta.

No renuncies al pan, pasta, arroz… Son alimentos necesarios si se consumen en las cantidades adecuadas y se preparan de forma ligera, sin salsas o grasas añadidas. Tómalos como acompañamiento o plato único, pues son saludables y proporcionan energía duradera.

Lácteos desnatados: yogur, queso, leche… tienen las mismas proteínas y calcio si los escoges desnatados y, en cambio, serán bajos en grasas y con menos calorías. En el caso de los quesos, opta por los frescos.

Escoge grasas saludables: no se trata de prescindir de las grasas pero sí decantarse por las de más calidad. Esto es sencillo de realizar si limitas los embutidos, mantequilla y otras grasas animales a favor de los aceites vegetales, especialmente el de oliva (dos o tres cucharadas al día como máximo).

Bebe dos litros de agua al día: y no lo hagas únicamente cuando tengas sensación de sed. Las infusiones, zumos y caldos son una buena forma de aumentar el consumo de agua. Limita el alcohol (que aporta muchas calorías y nada de nutrientes) así como los refrescos y bebidas azucaradas.

Cocciones más sanas: los métodos de cocción tienen gran influencia en las características finales de cada plato. Aquí lo que se busca es potenciar al máximo el sabor y los nutrientes del menú, reduciendo al mínimo su contenido en calorías. Así, da preferencia a las cocciones que requieran poca adición de aceites o grasas: plancha, vapor, papillote, hervido, horno…

No saltarse ninguna comida: lo único que conseguiremos es llegar con más hambre a la siguiente. Es mejor realizar cinco o seis ingestas pequeñas a lo largo del día que únicamente tres más abundantes. Los tentempiés ligeros y saludables a media mañana y media tarde nos saciarán y evitarán que comamos de más en la comida y la cena.

Ponerse en manos de un especialista en nutrición que adapte la dieta a nuestras necesidades y que nos dé pautas que nos permitan perder peso a un ritmo adecuado sin poner en peligro la salud y, además, nos facilite mantenerlo en el tiempo.

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