Falsos mitos de las dietas adelgazantes

Las dietas adelgazantes están rodeadas de mitos que circulan de boca en boca y que no tienen ningún tipo de fundamento. A continuación, desmontamos los más comunes:

El agua en la comida engorda

El agua no aporta calorías, se tome cuando se tome. Además, ha de ser la bebida básica ya que es la mejor forma de hidratar el organismo. Lo ideal es beber entre un litro y medio y dos litros de agua repartidos a lo largo del día, y no únicamente cuando tengamos sensación de sed, sino anticiparnos a ella. Las infusiones, zumos naturales y caldos también son una buena manera de aumentar nuestro consumo de agua y son ideales para introducirlos en nuestra dieta.

Renunciar al pan, la pasta, el arroz y la patata

Está muy extendida la idea de suprimir estos alimentos si se está a dieta. Un error, pues se trata de alimentos que se encuentran en la base de la pirámide de la alimentación saludable, que proporcionan hidratos de carbono y nos aportan buena parte de la energía diaria a través de sus azúcares complejos. Además, no engordan si se toman en las cantidades adecuadas y se prepararan de forma ligera y sin acompañamientos y salsas demasiado grasos ni calóricos, que son las que de verdad aumentan su aporte energético. Las patatas, por ejemplo, mejor hervidas, asadas o al vapor, que fritas. Todos ellos son alimentos que se pueden tomar como acompañamiento o plato único en nuestra dieta, combinados con verduras u hortalizas, pues son saludables y proporcionan energía duradera. En su versión integral, además, los cereales aportan más vitaminas, minerales y fibra.

Light es sinónimo de adelgazante

Los alimentos light resultan útiles cuando se tiene sobrepeso pero no adelgazan y no deben convertirse en la base de la dieta sino servir en momentos puntuales como sustitutos de otros alimentos más calóricos. Y es que un alimento light suele aportar un 30% menos de calorías que su homólogo convencional, normalmente al sustituir el azúcar por algún edulcorante artificial o reducir el aporte graso por otras sustancias, pero no es acalórico y algunos (quesos o patatas fritas) aunque tengan el apellido “light” aportan dosis considerables de energía. Por otro lado, no suele tratarse de alimentos imprescindibles sino que bien podrían eliminarse de la dieta.

Saltarse el desayuno

Al revés: quienes no desayunan son más propensos a engordar, ya que tienden a picar durante la mañana y, además, llegan más hambrientos a la hora de comer. Por eso acaban ingiriendo más cantidad de alimentos que si no hubieran desayunado. Un yogur desnatado, un zumo natural y una rebanada de pan integral con aceite es un buen ejemplo de desayuno ligero, con poder saciante. A media mañana será suficiente con tomar una pieza de fruta y una infusión.

Tomar la fruta como postre engorda

La fruta aporta las mismas calorías antes, durante o después de comer. Otra cosa es que la fruta siente mejor entre horas, se aprovechen mejor sus nutrientes si se toma sola y a algunas personas les cueste digerirlas tras la comida. Además, la fruta tomada antes de la comida o la cena ayuda a saciarse y evita comer demasiado después. Pero la elección de cuándo tomarla no debería estar basada en el aporte calórico pues éste no varía.

Es importante a la hora de seguir una dieta adelgazante hacerlo de la mano de un profesional  que mantendrá un control de tu salud en todo momento. Un seguro médico te permite hacer dieta bajo la tutela del profesional que tu elijas.

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