La cúrcuma

La cúrcuma, tal y como la conocemos, es una raíz de la planta Cúrcuma Longa cultivada en la India y compuesta por curcumoides, polisacáridos y aceites esenciales, cuyas propiedades son cada vez más conocidas y apreciadas en nuestra sociedad. Y es que existe suficiente investigación que respalda sus efectos positivos en la salud, entre los que destacamos:

  • Acción antiinflamatoria: la curcumina, uno de los principios activos de la cúrcuma, ayuda a mejorar enfermedades que cursan con procesos inflamatorios tales como algunas enfermedades cardiovasculares (arteriosclerosis), metabólicas (diabetes) o autoinmunes (artritis reumatoide). Además, su consumo resulta útil como coadyuvante en el tratamiento de la artrosis de rodilla, así como para reducir los síntomas de enfermedades inflamatorias digestivas como el colon irritable, la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
  • Acción antioxidante: la cúrcuma neutraliza los radicales libres y estimula la producción de antioxidantes propios del organismo como glutatión cuya acción está relacionada con la prevención de procesos como el envejecimiento de la piel y las enfermedades degenerativas como la demencia senil o el Alzheimer.
  • Protector hepático: la cúrcuma mejora también la función hepática, protegiendo el hígado del estrés oxidativo y de la exposición a metales pesados como el mercurio y de los excesos de alcohol. Además, su acción colagoga (favorece la expulsión de la bilis por parte del páncreas) puede ser útil en patologías como el hígado graso, la hepatitis, la cirrosis o problemas digestivos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda su uso en el tratamiento de dispepsias, dificultades en la digestión y meteorismo (gases). Sin embargo, hay que evitar su uso excesivo si se tienen cálculos biliares o piedras ya que favorece la aparición de cólicos.
  • Prevención de cáncer: existen algunos estudios que han evaluado los efectos de la curcumina sobre las células cancerígenas, favoreciendo su apoptosis (muerte). En concreto, podría resultar útil en la prevención y tratamiento del cáncer colorrectal, páncreas, cerebro y cuello, pulmón, mama, próstata o mieloma múltiple. Sin embargo, se necesitan más estudios clínicos bien controlados para poder confirmar su eficacia de forma concluyente.

Usos en la cocina

La cúrcuma se utiliza en infinidad de recetas de origen hindú entre las que destacan los curris que acompañan a arroces, pescados y carnes. Sin embargo, para poder mejorar la absorción de la curcumina podemos acompañarla de pimienta negra ya que contiene un componente que aumenta su absorción hasta un 2000%.  Si además la acompañamos de una grasa saludable y calentamos el producto, podemos favorecer mucho más su absorción: por ello, calentar el curry y mezclarlo con aceite de oliva o de coco virgen ha sido la forma tradicional de aprovechar las propiedades de la cúrcuma en la cultura oriental.

Asimismo, también podemos utilizar la raíz fresca de la cúrcuma para elaborar infusiones antiinflamatorias (junto con jengibre) y mezclarla con alguna bebida vegetal o para añadir a un zumo o smoothie de frutas.