La soledad crónica afecta más la salud, pero la transitoria también perjudica

Un grupo del Centro de Investigación en Salud Mental (CIBERSAM) y del departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) se propuso analizar la existencia de distintos patrones de soledad y conocer si estos influían por igual en nuestro estado de salud.

Los expertos observaron que las personas con soledad crónica tenían el peor estado de salud, tanto al comienzo del estudio como en el seguimiento. Los mismos resultados se obtienen incluso teniendo en cuenta la depresión, la cual se confunde con la soledad en numerosas ocasiones. Lo que aporta este estudio es la diferenciación de patrones de soledad, que bien podrían beneficiarse de distintas intervenciones terapéuticas.

“Las personas que experimentan una soledad transitoria, relacionada con eventos como la jubilación o la viudez, pueden mejorar gracias a la adaptación a sus nuevas circunstancias y al incremento de actividades lúdicas y sociales”, explica Natalia Martín-María, autora principal del trabajo. “Por su parte, los individuos que sufren una soledad crónica pueden necesitar herramientas procedentes de la terapia cognitiva para combatir la pérdida de control percibido causada por la soledad mantenida a lo largo de los años”, añade.

“Se necesitan más medidas políticas y sociales para frenar la soledad, evitar su cronificación y paliar sus efectos dañinos sobre la salud”, concluye la investigadora.

Fuente: JANO