Las grasas trans, también implicadas en el cáncer de ovario

Todos sabemos que las grasas trans no son beneficiosas para la salud. Son muchas las evidencias científicas que han ido confirmando que su consumo incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades, desde la obesidad a patologías cardiovasculares, e incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró un documento el año pasado alertando de que este tipo de lípidos suponían una amenaza para la salud de 5.000 millones de personas y provocaban más de medio millón de muertes cada año.

También se sabe que reducir el consumo de productos procesadas y comida rápida, abundantes en grasas trans, ayuda a disminuir también el riesgo de cáncer, así como de muchas enfermedades crónicas. El consumo de estos productos ya se había asociado a más riesgo de cáncer de mama, próstata y colorrectal, pero ahora un nuevo estudio realizado por investigadores de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer ha descubierto que las grasas trans también constituyen un factor de riesgo para desarrollar cáncer de ovario. Se trata del primer estudio prospectivo a nivel europeo que muestra una relación entre la ingesta de ácidos grasos trans industriales y el desarrollo de cáncer de ovario.

Se trata del octavo tipo de cáncer más común y supone la octava causa más frecuentes de muerte por cáncer en las mujeres. Y si bien su incidencia está aumentando a nivel mundial, hasta ahora se han identificado pocos factores de riesgo prevenibles.

Como el consumo de este tipo de grasas no aporta beneficios, está en nuestra mano limitar o evitar los productos que la contienen. Priorizar una alimentación basada en alimentos frescos en lugar de procesados y precocinados sin duda afectará positivamente a nuestra salud.