Las zambullidas imprudentes en verano causan el 6% de lesiones medulares

Así lo ha alertado el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) y la Fundación del Lesionado Medular (FLM) y se producen, especialmente, entre menores de 30 años y durante los meses de julio y agosto.

Por ello, los expertos han aconsejado no lanzarse al agua desde una altura elevada y, ni siquiera, de un trampolín, si la persona no tiene el entrenamiento necesario tras haber pasado por una escuela de natación que cuente con esa formación específica.

“No hay que tirarse al agua en zonas en las que se desconozca su profundidad o donde haya podido variar, como ocurre muchas veces en playas, ríos y pantanos, de manera que esa persona puede dañarse al chocar contra la masa de agua o contra la arena del fondo. Tampoco hacerlo en un lugar con aguas turbias, que impidan ver el fondo, ni lanzarse nunca si hay escasa profundidad”, han aseverado los expertos.

De hecho, los daños del impacto pueden ser muy graves, con lesiones irreversibles en los peores casos, que solo tienen un tratamiento paliativo. Por eso, hay que entrar en el agua con cuidado y de forma progresiva, caminando. Incluso, hay peligro si una persona se adentra corriendo en el agua y se lanza de cabeza contra una ola. Este impacto sobre la cabeza puede provocar una lesión vertebral y dañar la médula.

Fuente: JANO