Los pilares para mantener un corazón sano

Las enfermedades del corazón han adquirido carácter de epidemia en los últimos diez años, pues ya son la principal causa de muerte en los países desarrollados. En España, las dolencias relacionadas con el riesgo cardiovascular causan el 40% de muertes. Entre ellas destacan la cardiopatía isquémica, cuyas manifestaciones más conocidas son la angina de pecho y el infarto de miocardio.

Pero las patologías cardiovasculares pueden prevenirse en gran parte si se conocen los principales factores de riesgo y se adopta un estilo de vida saludable que incluya:

Dieta mediterránea: los ácidos grasos monoinsaturados del aceite de oliva y los omega-3 del pescado azul, dos ingredientes básicos de la dieta mediterránea, son excelentes aliados de la salud cardiovascular. Además, su riqueza en alimentos vegetales (pan, pasta, verduras, frutas, legumbres, frutos secos), su moderado consumo de carne blanca (pollo, pavo, conejo…), lácteos y huevos; pequeñas cantidades de carne roja y bajas dosis de vino se ha comprobado que benefician al corazón y las arterias. Por otro lado, una dieta sana es básica para evitar la hipertensión y la obesidad, dos factores de riesgo a la hora de padecer un accidente coronario.

Eliminar el tabaco: el hábito de fumar daña el sistema cardiovascular, ya que la nicotina no sólo incrementa la agregabilidad plaquetaria sino que también favorece la aparición de aterosclerosis y aumenta la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea. El tabaco, además, estimula la coagulación sanguínea, con el consiguiente riesgo de sufrir coágulos en el torrente sanguíneo.

Ejercicio suave: el músculo cardiaco responde mejor al realizar ejercicio, ampliando su rendimiento. Además, aumenta la flexibilidad de las paredes de los vasos sanguíneos ya que con el ejercicio disminuye el colesterol LDL (“malo”) y aumenta el HDL (“bueno”), con lo que las placas de ateroma no se forman. También reduce la tensión arterial. Lo ideal es que sea suave y regular (por lo menos tres veces a la semana).

Controlar el estrés: según la Fundación Española del Corazón existe un factor asociado con el estrés que puede contribuir a la enfermedad coronaria. Es el aumento de la coagulación sanguínea. Es decir, personas sanas sometidas a un estrés agudo incrementan la capacidad de agregación de las plaquetas, de que la sangre se haga más espesa y de que se dé un infarto. Además, el estrés puede aumentar la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la demanda de oxígeno del corazón.

Contar con un seguro médico ayuda a controlar los factores de riesgo del corazón y así poder actuar a tiempo de prevenir dichas patologías.

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