Maratón. Si la preparas bien evitas muchos riesgos

La participación en maratones se ha popularizado y cada vez más gente se lanza a realizarlas sin demasiada preparación. Pero el sobreesfuerzo durante un maratón y la realización del mismo sin una preparación previa disminuyen los beneficios para nuestro organismo (reducción del riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, cáncer, osteoporosis y diabetes, entre otras) si se preparase bien, y aumenta el riesgo de ciertos daños y molestias. ¿Cuáles serían?

  • Deshidratación: un maratón provoca la regeneración constante de líquidos y sales minerales y directamente el sobreesfuerzo de nuestros riñones para filtrar las sustancias de desecho. Esto puede derivar en problemas renales durante la prueba y/o posteriormente. Indirectamente, la pérdida de líquidos afecta a la coordinación de nuestro cuerpo derivando en posibles lesiones.
  • Lesiones: leves (torceduras y esguinces de tobillo); y graves (desgarros musculares, roturas de meniscos de rodilla o espolones calcáneos).
  • Descenso de la efectividad del sistema inmunológico: tras la realización de una maratón el cuerpo necesita de dos a seis semanas para recuperarse. Por tanto, en este periodo es posible que las defensas bajen y, en consecuencia, caigamos enfermos con mayor facilidad.
  • Problemas digestivos: entre el 30 y 50% de los corredores de un maratón sufre problemas digestivos durante y después de la carrera, incluso varios días después.
  • Triada atlética: las mujeres pueden padecer la triada atlética, un conjunto de tres factores (osteoporosis, amenorrea (falta de menstruación) y trastornos alimenticios), tras correr varios maratones sin la preparación adecuada.
  • Heridas por irritación en la piel: no todo tipo de ropa es adecuado para soportar una maratón. El contacto repetido de determinados tejidos con la piel puede provocar irritación que, junto al sudor, deriva en heridas abiertas en diferentes partes del cuerpo.
  • Infarto de corazón: 1,6 de cada 100.000 corredores es susceptible de sufrir un infarto de corazón durante la prueba y el 70% se producen en el último cuarto de la misma. La media de recuperación tras la hospitalización es de cinco días. La realización de una prueba de esfuerzo y un buen plan de entrenamiento previo son esenciales en este sentido.