Niños y mayores: cómo pueden manifestar inquietud estos días

Entender cómo pueden reaccionar los niños y las personas más mayores nos ayudará a poder ayudarles a gestionar algunos momentos y que la convivencia en casa sea más llevadera.

En los niños…

Estos días de confinamiento hemos de entender que ciertas emociones negativas son ahora esperables y debemos normalizarlas:

  • Miedo.
  • Sentimientos de incertidumbre.
  • Tristeza.
  • Impaciencia.
  • Falta de control.
  • También pueden aparecer conductas regresivas, es decir, conductas propias de un estadio madurativo previo, ya superadas, como chuparse el dedo, hacerse pipí, no querer dormir solo o hablar como si fuera un bebé. Estas conductas pueden activarse en situaciones de inestabilidad, y es una manera inconsciente del niño de “regresar” a una etapa donde se sentía más seguro. Son una forma de mostrar que está angustiado, cuando no hay recursos suficientes para entender o verbalizar lo que le ocurre.

Y mayores…

  • Depresión: si la persona mayor, viva sola o con nosotros, está acostumbrada a socializar saliendo de casa a hacer la compra, ir a la farmacia, tomar café con amigas, etc., es probable que el aislamiento pueda influir negativamente en su estado de ánimo, favoreciendo ciertos estados depresivos.
  • Vulnerabilidad: ser población de riesgo y estar escuchando cómo la cifra de muertos aumenta día a día en su franja de edad, les puede llevar a tener una percepción más negativa de la situación, con un aumento de la sensación de vulnerabilidad.
  • Ansiedad: romper las rutinas y no crear unas nuevas, dejar pasar las horas del día sin hacer nada, ver compulsivamente las noticias, y pensar que lo peor te va a pasar, aumenta inevitablemente los síntomas de ansiedad, pues el cuerpo y la mente sienten que deben protegerse frente a un peligro y ponerse en estado de alerta.
  • Soledad: si la persona mayor vive sola y no tiene forma de comunicarse con familia y amigos, éstos trabajan o están poco disponibles para acompañar en este momento, es probable se sienta abandonada. Si vive con nosotros estos días hemos de favorecer que se comunique con quienes lo hacía antes, así como con otros miembros de la familia que ahora no pueden visitarle.