Oscuridad y sueño en los niños

Los niños son más sensibles a la luz porque sus ojos dejan pasar más luz que los adultos, y este puede ser el motivo por el que les cueste dormir. Si para los adultos se aconseja crearse un entorno con poca luz, evitar mirar pantallas de móviles, ordenadores… antes de dormir ya que puede alterar el sueño, con los niños mucho más.

La causa de la alteración del sueño hay que buscarla en la melatonina, ni más ni menos que la hormona encargada de regular el sueño. Generamos melatonina durante el día y la empezamos a segregar por la noche, para preparar a nuestro cuerpo de cara a irnos a dormir. De manera que, con una pequeña exposición a una luz brillante, podemos suprimir la melatonina y suprimir ese efecto que nos acompaña hacia el sueño.

Un niño que se mete en la cama con el móvil, juega un rato con la tablet, tiene la luz de su habitación encendida… tendrá más dificultades para conciliar el sueño. Del mismo modo, si un niño se mete en la cama con la intención de dormir, pero no lo consigue enseguida y sale de la habitación y va al salón o a la cocina, lugares con luces encendidas, provocará esta supresión de melatonina.

Así lo ha confirmado un estudio de la Universidad de Colorado realizado en niños de tres a cinco años, cuyos autores registraron sus patrones de sueño y melatonina durante cinco días. El sexto día transformaron sus casas de forma que había más oscuridad y luz tenue. Pero una hora antes de ir a la cama expusieron a los niños a una luz intensa durante una hora.

Los resultados no dejan lugar a dudas: si su hora habitual de acostarse era las 20:27h, cuando pasaron un día con luz tenue, el reloj biológico de los niños se avanzó hasta las 19:47h, porque empezaban a segregar melatonina iniciando su noche biológica. Pero al exponerlos a la luz intensa, se cortó la segregación de melatonina en el 90% de los niños y los efectos continuaron a pesar de volver a estar en entornos con luz más tenue. Hasta casi una hora después de haber sido sometidos a luz intensa, la mitad de los niños continuaban sin alcanzar los niveles de melatonina del día anterior.

La conclusión, según los expertos, es que atenuemos la intensidad de la luz en casa a partir de cierta hora para promover el descanso y la segregación de melatonina. Eso facilitará que nosotros, y sobre todo los niños, más sensibles a la luz, tengan un sueño más reparador y no lo acusen al día siguiente con cansancio o irritabilidad.