Osteoporosis

Desde los primeros años de vida la masa ósea va aumentando hasta alcanzar su pico máximo a los 30 años de edad. Sin embargo, a partir de los 40 se inicia una pérdida lenta y progresiva, es decir, se destruye más hueso del que se forma. Este desequilibrio caracterizado por la disminución de la densidad del hueso es lo que se conoce por osteoporosis. Esta alteración no solo condiciona un aumento de la fragilidad de los huesos sino también una mayor predisposición de sufrir fracturas, las cuales se pueden producir de forma espontánea o tras sufrir un golpe leve. Las más frecuentes son las causadas por comprensión de la columna vertebral, las de cadera y las de antebrazo (de muñeca).

En la mujer

La osteoporosis afecta a casi 3,5 millones de personas en España, la mayoría mujeres. El motivo es que, tras la menopausia y como consecuencia del déficit de estrógenos, el proceso de destrucción del hueso se acelera, con lo que se produce una gran pérdida de tejido ósea en poco tiempo: pueden darse pérdidas de hasta el 15-20% durante los cinco primeros años. Por este motivo, es el principal problema de salud que se origina en esta etapa de la vida.

La prevención es clave

Ante la osteoporosis, la prevención juega un papel primordial y más teniendo en cuenta que, en la mayoría de casos, se desarrolla de forma lenta y silenciosa, por lo que no siempre se diagnostica a tiempo. De hecho, se estima que sólo el 18% de los casos están diagnosticados. Las mujeres de raza blanca son más susceptibles de padecerla, así como las que están excesivamente delgadas o las que tienen antecedentes familiares (madres o hermanas que la han padecido). El tabaco, el abuso del alcohol, algunos fármacos y la inactividad física también son factores que favorecen el desarrollo de la enfermedad, así como el déficit de calcio o de vitamina D en la dieta, la menopausia precoz (espontánea o quirúrgica) y ciertas enfermedades como la intolerancia a la lactosa, la malabsorción o las intolerancias renales.

Para prevenir esta alteración ósea es fundamental que la dieta sea equilibrada y variada, y que no sólo sea rica en calcio sino que también contenga todos los nutrientes esenciales. Estos consejos son de utilidad:

Aumenta el consumo de calcio: es el principal constituyente del esqueleto y la relación entre su ingesta y la salud ósea está ampliamente demostrada. La leche y los derivados son la mejor fuente de calcio. Además, también aportan vitamina D, que favorece la fijación del calcio en los huesos.También contienen los frutos secos y semillas (almendra, sésamo…), verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, berros…) y las crucíferas (coliflor, col, brécol…), pescados pequeños con espinas…

Modera el consumo de proteínas animales: porque las dietas hiperproteicas favorecen la eliminación de calcio a través de la orina.

No abuses de los alimentos ricos en sodio pues actúa negativamente sobre el metabolismo del calcio.

Cuidado con el exceso de fosfatos (sobre todo si el consumo de calcio es bajo), ya que puede ser perjudicial para el equilibrio del calcio por favorecer la desmineralización del hueso. El fósforo se encuentra en muchos alimentos (carne, leche, pescado, legumbres, etc.) así como en muchos aditivos alimentarios y bebidas con gas y de cola, que lo contienen en bastante cantidad.

Reduce el consumo de cafeína y alcohol, y elimina el tabaco, que provocan que el calcio se pierda en gran cantidad por la orina.

Muévete más: mantenerse activos es fundamental para prevenir la pérdida de masa ósea. Caminar, bailar, ir en bicicleta, correr, nadar, gimnasia de mantenimiento… son ejercicios recomendables. En cambio, los que incluyan flexiones, saltos o movimientos bruscos están contraindicados cuando ya está instaurada la osteoporosis.

Toma el sol con moderación: así se estimula la producción de vitamina D (fundamental para absorber el calcio de la dieta). Bastan 10-15 al día de exposición al sol en rostro y manos para obtener la cantidad diaria recomendada de esta vitamina, que también se encuentra en los productos lácteos, el pescado azul y la yema de huevo.

La densitometría ósea es una prueba de diagnóstico rápida y cómoda para determinar la densidad mineral o masa ósea que permite también la prevención de la osteoporosis. Con el seguro médico Medifiatc puedes realizar esta prueba sin copagos.

 

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