¿Por qué siempre hay hueco para el postre dulce?

Son muchas las personas que, pese a haber comido copiosa y satisfactoriamente, sienten la necesidad de deleitarse con un postre dulce, una chocolatina, una galleta… ¿a qué puede deberse?

No existe una respuesta única, sino que son un cúmulo de factores que pueden contribuir a que siempre quede un hueco para el dulce, conozcámoslos:

  • Cambios neuroquímicos. El consumo regular de dulces provoca que el cuerpo quiera más dulces. Un consumo habitual y regular de alimentos ricos en grasas y azúcares causa cambios neuroquímicos en el cerebro, que inducen a desear alimentos más dulces.
  • Umbral de dulzor. Consumir de manera habitual alimentos dulces hace que nuestro umbral de dulzor aumente, por lo que una alimentación natural, por ejemplo, haber comido una crema de calabaza y zanahoria junto un plato de pasta con verduras salteadas y nueces (alimentos todos ellos dulces), nos parecerá un menú poco dulce, y el cuerpo nos pedirá alimentos más dulces todavía como las chocolatinas, galletas, o un helado.
  • Realizar dietas estrictas, sobre todo aquellas que eliminan los hidratos de carbono, provoca que el organismo “pida” azúcar, por lo que se sentirá más deseo de consumir dulces.
  • Dietas monótonas y aburridas. Seguir una dieta aburrida y nada apetecible provocará no disfrutar con la comida, y esto también hará que tengamos un mayor deseo de un postre dulce.
  • Cuando comer dulce es un hábito de toda la vida. Si se tiene costumbre desde niños de tomar un dulce después de comer, es algo arraigado que costará mucho más cambiar.
  • Refuerzo positivo. Durante mucho tiempo a los niños se les ofrecía un dulce si se acababan toda la comida, y se ofrecía un refuerzo positivo que era insano (el dulce). Esto hace que el cerebro piense que es algo bueno, un premio, y el deseo aumenta.
  • Comida muy salada. Si la comida está demasiado salada, es probable que aumente el deseo por comer un postre dulce después, sobre todo si tenemos predilección por éste.
  • Si no se duerme suficiente. La falta de sueño hace que la hormona grelina (hormona que se sintetiza principalmente en las paredes del estómago), encargada de informar al cerebro de que el cuerpo debe alimentarse. Una hipótesis es que cuando se está cansado es más probable que el cuerpo “pida” azúcar, ya que es el nutriente que proporciona energía de manera más rápida: después de comer o a media tarde tendemos a estar más cansados y por ello la necesidad de dulce.
  • Abuso de edulcorantes artificiales. Los edulcorantes artificiales alteran las papilas gustativas incrementando el umbral de dulzor, ya que son mucho más dulces que el azúcar de mesa, lo que nuevamente provocará que un alimento que en su estado natural es muy dulce como un plátano, no nos lo parezca, incitando al organismo a pedir “más dulce”.
  • Azúcar como premio. Al consumir azúcar se libera un neurotransmisor llamado dopamina, que se asocia a sensaciones agradables y placenteras. Por ello comer dulces, para algunas personas puede ser tan gratificante.
  • Nivel de estrés. En determinadas personas el estrés o las preocupaciones provocan el aumento de querer alimentos dulces, ya que es un alivio momentáneo placentero, probablemente para conseguir el alivio puntual provocado por la liberación de dopamina.

¿Qué comer cuando se tiene ganas de dulce?

Es importante entender que todo el mundo siente la necesidad de algo dulce en algún momento, y no pasa nada, siempre y cuando no sea un consumo habitual y seamos capaces de no tomarlo, que la situación por comernos algo dulce no nos controle, y que cuando lo tomemos sea de manera consciente.  Otras opciones saludables que podemos escoger cuando nos apetece algo dulce serán aquellos alimentos que son dulces de manera natural, como, por ejemplo:

  • Bol de yogur con fruta de temporada sabrosa y dulce como los fresones, fresas, cerezas, plátano… espolvoreando una cucharada de canela y/o cacao puro encima.
  • Un yogur con fruta deshidratada (pasas, dátil, orejones…).
  • Helado casero elaborado a base de fruta madura, yogur y cacao.
  • Láminas de plátano maduro con una onza de chocolate (desecho con un dedo de agua o leche en el microondas).
  • Yogur griego sin azúcar con arándanos o moras.