Salsifí, un tubérculo por descubrir

Nabos, chirivías, boniatos, yuca… son las raíces de otoño más conocidas en nuestra gastronomía. Sin embargo, existe un tubérculo menos conocido, de aspecto muy parecido a la chirivía y originario del sur de Europa cuya composición nutricional hace que sea un alimento muy saludable y apto para todos los públicos: se trata del salsifí o la “ostra vegetal” como se conoce en algunos lugares ya que su sabor puede ser similar a este marisco, aunque también recuerda al sabor de la alcachofa según como se cocine.

Propiedades nutricionales

  • En cuanto a sus macronutrientes, según la FEN (Fundación española de la Nutrición), 100 g de este tubérculo nos aportan 42 kcal, 1,9 g de proteína, 5,2 g de hidratos de carbono (menos que la patata o el boniato) y un 81% de agua por lo que se trata de una alimento muy hipocalórico y apto para dietas de adelgazamiento.
  • Por otra parte, contiene el 17% de la cantidad diaria recomendada de fibra y es rica en inulina, un polisacárido no digerible que ejerce un efecto prebiótico ya que nutre nuestras principales bacterias probióticas (Bifidobacterias y Lactobacilos) contribuyendo así al equilibrio de la microbiota intestinal y mejorando su tránsito. Asimismo, la inulina interactúa con los ácidos biliares ayudando a reducir la concentración de colesterol LDL.
  • Otro nutriente destacable del salsifí es su contenido en potasio, un mineral que favorece la regulación de la presión arterial. Además, al tener bajo contenido en sodio hace que sea muy beneficioso para personas que padecen hipertensión.
  • En cuanto a su contenido en vitaminas, destaca su aporte en vitamina C y E, dos antioxidantes que participan en el funcionamiento de nuestro sistema inmune, y ayudan a preservar los signos de envejecimiento de nuestra piel
  • Por último, su consumo de forma regular puede ser útil en el crecimiento y mantenimiento del tejido óseo y, por tanto, en la prevención de la osteoporosis debido a su aporte en minerales como el calcio, el cobre y el magnesio.

Versatilidad en la cocina

Existen muchas posibilidades de introducir el salsifí en nuestra gastronomía ya que se puede utilizar en guisos de carnes, purés o cremas de verduras, en ensaladillas, salteado a la plancha, al horno o incluso frito en forma de chips.

No obstante, antes de elaborar cualquier preparación es importante lavarlo, pelarlo (su corteza es muy dura y puede resultar indigesta) y cocerlo durante unos 30-40 minutos para obtener una textura suave y agradable.