Trabajar desde casa. Háztelo fácil y agradable

Para acostumbrarnos a esta nueva situación y ser tan productivos en casa como en la oficina, es recomendable teletrabajar desde un lugar cómodo, ergonómico, tecnológicamente equipado y lejos del bullicio familiar. Te proporcionamos unos consejos para gestionar mental (y físicamente) esta nueva situación laboral.

Mantén tus rutinas

Además de vestirnos y asearnos como hacemos habitualmente antes de ir a trabajar es importante establecer un horario de trabajo. Comienza tu día a la misma hora que normalmente llegarías a la oficina, y termina tu día a la misma hora, pues es importante poner un fin y desconectar, aunque ahora no implique entrar y salir de un sitio.

Crea un espacio

Lo ideal sería habilitar un espacio tranquilo, destinado específicamente a trabajar y bien preparado. Evita hacerlo en mesa de la cocina o del comedor, o desde el sofá, por la cantidad de estímulos que pueden restar productividad y eficiencia a tu trabajo o bien por la falta de comodidad y de ergonomía.

Ergonomía

Lo mejor sería contar con una silla de trabajo, de altura regulable, bien acolchada y con reposabrazos, además de un reposapiés. Si no es posible, hemos de procurar sentarnos con las piernas flexionadas a 90º, los pies bien apoyados en el suelo y la espalda recta. Coloca la pantalla a 30 cm de la cara, y a la altura de los ojos.

Ilumina bien

Si puedes, trabaja cerca de una ventana para conseguir el máximo de luz natural y evitando, a la vez, fuentes de luz brillantes que puedan producir reflejos o deslumbramiento directos. En cualquier caso, no debes sentir que fuerzas nunca la vista. Cada media hora levanta la vista y mira al horizonte o lo más lejos que puedas para relajarla.

Vida “social”

Cuando estás en el trabajo, es más probable que interactúes con colegas, pero cuando trabajas desde casa, puedes pasar todo el día sin hablar con alguien. Instaura o retoma “la hora del café” por la mañana o por la tarde para socializarte con tus compañeros y tener una conversación real.

Haz pausas

No debes permanecer pegado a la pantalla todo el día. Es importante hacer pausas regulares (cada dos horas máximo), levantarse y moverse como lo harías en una oficina.

Muévete

Decide un momento del día (una hora concreta) en la que te venga bien. Ponte una alarma si es necesario. Y cuando suene, levántate de la silla y muévete. También es importante dedicar algún momento a la relajación. En este sentido meditar es una buena práctica.

Hidratación y bueno alimentos

En casa cuesta más acordarse de beber agua. Ten una botella a mano, junto al ordenador y bebe a lo largo del día. Prepárate fruta cortada, unos frutos secos o un yogur y cuando tengas hambre, recurre a estos snacks saludables y sabrosos en lugar de asaltar la nevera.